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RAMÓN MAIZ SUÁREZ, decano da Facultade de Ciencias Políticas

"Políticas ofrece muchas posibilidades al alumno"

Ramón Maiz, decano da Facultade de Ciencias Políticas da USC
Ramón Maiz, decano da Facultade de Ciencias Políticas da USC
  • Ignacio Rodríguez

El decano de la facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Uni- versidad de Santiago, Ramón Maiz Suárez, sostiene que la buena calificación obtenida por este centro universtiario en el ránking de titu- laciones universitarias elaborado por El Mundo obedece en buena parte "al amplio y novedoso plan de estudios que se imparte en esta facultad, así como a la implicación de los docentes". Además, Maiz defiende la versatilidad de estos estudios, que "ofrecen a los titula- dos universitarios posibilidades re- ales para insertarse en el mercado laboral".

La facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la USC es la mejor de España, según el último informe elaborado por El Mundo, ¿a qué atribuye usted esta exitosa calificación?

Esta facultad se mantiene a la cabeza de los centros universitarios españoles en los últimos años en parte gracias a su novedoso plan de estudios, tanto en lo que se refiere a materias como a los itinera- rios que ofrece. Este plan da muchas posibilidades al alumno, por- que presta atención a política inter- nacional, gestión pública y recur- sos humanos. Además de esta bue na oferta académica, la facultad también destaca por sus buenas instalaciones y por disponer de un fuerte programa de intercambio de alumnos con otros centros.

¿No concede ningún mérito al profesorado?

Por supuesto. No hay que ol- vidar que el plan de estudios es obra de los profesores y éstos son muy dinámicos y mantienen una calidad docente muy alta.

¿De qué forma incide el prestigio que avala al centro en la captación de nuevos alumnos?

En este sentido hay cierto desfase, porque estos estudios son de reciente implantación en Galicia y no hay demasiada información sobre la titulación en Ciencias Políticas. Esta novedad de los estudios nos impide llegar con más fuerza a los preuniversitarios.

Hoy por hoy, Políticas no centra las preferencias de los estudiantes. ¿Se podría hablar de una titulación de segunda fila?

Esta consideración me parece exagerada, porque nosotros tene- mos 140 nuevos matriculados cada año y esta cifra es muy superior a la de otros centros universitarios. Pese a todo, lo que más me preocupa no es el número de alumnos, sino que muchos estudiantes optan por cursar otras carreras convecidos de que van a tener más facilidades para trabajar.

Entonces, ¿esta concepción es errónea?

Esta titulación ofrece una formación interdisciplinar y tiene un plan de estudios que presenta posi- bilidades reales para poder trabajar. Lo que ocurre es que tenemos el mismo problema que para captar alumnos. Es más, en el caso de Galicia, hay veces que se convocan plazas que no contemplan a los ti- tulados en Políticas, porque no se conocen las habilidades sociales de estos titulados, que pueden de- sempeñar cometidos laborales en entidades públicas y privadas. Esto indica que todavía queda mucho por hacer en este sentido.

¿Achaca esta situación a la aparente falta de compromiso político de la sociedad?

La despreocupación política es un mito, porque la sociedad sí que se moviliza.

¿Y al auge de los políticos profesionales?

En la evolución de la demo- cracia, el político parcial tiende a sustituirse por otro profesional, de larga trayectoria. En la competición democrática se elige a uno por su programa, pero no hay que olvidar que un político requiere una formación adicional.

Usted, que es un estudioso del Estatuto de Autonomía de Galicia, ¿cree que la normativa actual cumple las expectativas o debe ser reformado?

Creo sin duda que el Estatuto de Autonomía nació de una coyun- tura social, pero ahora el tiempo ha pasado y eso requiere acometer ciertas correcciones, tanto en lo que se refiere a compentencias como a otros asuntos.

¿Se refiere al Senado?

Sí, pues el Senado debe convertirse ya en una auténtica cámara de las autonomías. Es uno de los escasos puntos de aucerdo alcanzados con consenso mayoritario. Las autonomías incidieron en el autogobierno, pero el Senado no cumplió el papel de vertebrar el carácter plural de España y de sus nacionalidades. Un senado federal, concebido como foro multilateral de discusión, completaría la di- mensión del gobierno compartido.

¿Abogaría también por cambiar la Constitución?

Por supuesto que sí. Es más, la Constitución española hay que variarla para incluir en ella la nueva dimensión europea. Es un tema delicado y inaplazable, pero requiere un consenso similar al alcanzado en 1978.

El domingo se celebran las elecciones al Parlamento europeo, ¿cree usted que esta cita electoral tiene tanta importancia para Galicia como unos comicios locales?

En Europa nos jugamos mucho, pero, sobre todo, la voz de los estados, las regiones y las ciudades debe estar presente, porque el Parlamento europeo es una gobernanza de multiniveles. Curiosamente, Europa parece que está lejos y falta mucha información sobre las elecciones, pero no hay que olvidar que el 95% de las políticas de cada Estado está condicionada por las directivas comunitarias.

¿Cómo ve entonces la Europa social y solidaria?

Uno de los elementos fundamentales que debe contener la futura constitución europea es la in- tegración de los estados de bienestar. La normativa comunitaria debe reconocer también los derechos sociales y políticos de la ciudadanía, así como arbitrar los mecanismos precisos para absorber el flujo de inmigrantes, pero no como ciudadanos de segunda.

Ya que alude a la inmigración, ¿cómo debe comportarse Europa ante este fenómeno?

Hasta ahora, la inmigración se abordó como un problema de orden público, no como un fenómeno social. Por eso, es obvio que hay que arbitrar políticas de inmigración desde un nuevo enfoque que garantice el respeto de las culturas tradicionales.

Entrevista publicada no suplemento "Campus" de El Progreso de Lugo o día 9 de xuño de 2004