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Pedro Chacón Fuertes, catedrático de Filosofía de la UCM y ex director general de Universidades

"La mejora de la calidad no es un proceso a corto plazo ni a coste cero"

Pedro Chacón
Pedro Chacón
  • Ignacio Rodríguez

El catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid y ex director general de Universidades del ya extinto Ministerio de Educación Cultura y Deporte, Pedro Chacón Fuertes, visitó la pasada semana el campus lucense como integrante del comité designado por la Aneca para realizar la evaluación externa de la titulación de Humanidades.

Usted ha sido uno de los principales impulsores del Plan de Calidad de las titulaciones universitarias, ¿en qué fase de desarrollo se encuentra este programa?

La mejora de la calidad no es un proceso a corto plazo ni a coste cero, pero el plan de evaluación de la calidad ha funcionado y ahora creo que un ochenta por ciento de las titulaciones españolas ya lo han superado.

Esta iniciativa, sin embargo, sólo es el primer eslabón del largo camino que supone la armonización de los estudios superiores en el espacio europeo. ¿Qué supone esta transformación para las universidades españolas?

Creo que todas las personas que, más o menos, estamos implicadas en este proceso entendemos que la universidad española estaba necesitada de acometer una profunda reforma. Es más, pienso que el espacio europeo constituye una oportunidad histórica para modernizar los estudios superiores en España.

Sus palabras no dejan de ser una mera valoración, pero hábleme de realidades.

La creación del espacio euroacadémico comportará, sobre todo, un cambio de metodología en la enseñanza y traerá consigo una nueva configuración de los estudios más coordinada y universal. Quiero decir que todos los niveles de enseñanza estarán estructurados en títulos de grado y postgrado. Además, también se pretende alcanzar una mejor adaptación entre el catálogo de titulaciones y las necesidades o demandas del mercado laboral.

Entonces, no sería lógico ver en estos cambios una mera remodelación en el seno universitario.

Por supuesto que no. La creación de un espacio común de enseñanza superior va mucho más allá de un asunto estrictamente interno. Sólo hay que pensar en que este proceso no se ha obviado el diálogo social y con asociaciones profesionales.

Este nuevo diseño académico también ha sido propuesto por usted, pero la entrada del nuevo Gobierno ha coincidido con su marcha de la Dirección General de Universidades. ¿Se podría hablar de injerencias políticas en la vida universitaria?

[Sonríe]... Yo fui nombrado para el cargo por un Gobierno del PP, pero mi ámbito es la universidad. Es normal y legítimo que cada Gobierno realice sus propios nombramientos. Además, yo no me he desvinculado de este proceso, simplemente he dejado un cargo que ahora ocupa mi compañera Carmen Ruiz Rivas.

Sí, pero ¿sus propuestas aún siguen en marcha?

Puede comprobar que sí. El nuevo Ejecutivo asumió como válidos el Plan de Calidad de las titulaciones universitarias, los decretos de los títulos de grado y postgrado... Es cierto que se han introducido pequeñas variación, pero básicamente, el proyecto inicial sigue en vigor.

Y si nos referimos a los nuevos porcentajes de troncalidad que ha propuesto ahora el Ministerio.

Es cierto que sí se varió la primera propuesta sobre el porcentaje de materias comunes (troncales u obligatorias) en los títulos de grado. Sin embargo, lo importante no son las cifras, sino la existencia de un abanico mayor o menor en los títulos de grado, que son los que capacitarán al universitario para trabajar.

La financiación ha sido uno de los principales caballos de batalla que han rodeado esta reforma de los estudios universitarios. ¿Estima prioritaria una mayor inversión de las administraciones en este capítulo?

Antes apuntaba que la mejora de la calidad no se logra a coste cero. Sobre todo cuando se trata de una clara apuesta de futuro para alcanzar una sociedad más desarrollada. No osbtante, a pesar de las deficiencias pecuniarias, sí cabe resaltar el gran esfuerzo que ha realizado el Estado español en materia educativa. No me refiero al mayor o menor porcentaje del PIB dedicado a educación, al reciente aumento sustancial del presupuesto de becas, al incremento de ayudas a la movilidad estudiantil... Me refiero a los avances consumados a lo largo de varias décadas.

Aludimos a la calidad como un objetivo, pero, en estos momentos, ¿qué lugar ocupa la universidad española en el contexto europeo?

No resulta fácil hacer un ránking de las universidades en función de su calidad, porque el sistema educativo es tan amplio como diverso. Aun así, en líneas generales, la formación de grado -licenciaturas, ingenierías...- en España presenta una calidad similar o superior a la de otros países.

¿Y los estudios de postgrado?

Si hablamos de másters y doctorados creo que el sistema universitario español aún está por debajo de los sistemas anglosajones. No obstante, la implantación de los nuevos postgrados supone una gran oportunidad para nivelar estas diferencias y para convertir la universidad española en un destino atractivo para estudiantes de todo el mundo. No podemos olvidar que partimos con una gran ventaja en lo que se refiere a Latinoamérica.

España ha ido en el vagón de cola en todo lo que se refiere a Europa. ¿Cree que se ha producido este mismo retraso en este proceso?

Es indudable que España se incorporó tarde al proceso de creación del espacio europeo de educación superior, pero desde el año 2003 avanzó con mucha celeridad.

El 2010 es la fecha tope, ¿llegaremos a tiempo?

Creo que sí. Es cierto que el 2010 es la fecha marcada por los Estados, pero el Consejo General de Universidades solicitó ya al Gobierno que fije el nuevo catálogo de títulos en el año 2007.

Ya que está en un centro de la Universidad de Santiago, ¿cómo ve la adaptación de esta institución histórica al nuevo escenario?

La USC tiene una tradición muy consolidada y, como tal, aunque goza de potencialidades, también arrastra vicios y deberá hacer un gran esfuerzo para adaptar su oferta a la nueva realidad.

Y ¿cómo explica el descenso del alumnado en las titulaciones del ámbito de las Humanidades?

La sociedad ha evolucionado y veo difícil que las disciplinas humanísticas vuelvan a contar con aulas masificadas.

Esta entrevista foi publicada no suplemento Campus de El Progreso, o mércores, 3 de novembro de 2004