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Felipe Trillo Alonso, decano de la Facultad de Ciencias de la Educación de la USC

"La universidad en la que yo creo no es sólo un centro de formación profesional"

Felipe Trillo Alonso, decano da Facultade de Ciencias da Educación da USC
Felipe Trillo Alonso, decano da Facultade de Ciencias da Educación da USC
  • Ignacio Rodríguez

El decano de la facultad de Ciencias de la Educación de la USC, Felipe Trillo Alonso, actuó estos días como anfitrión de la conferencia de decanos y directores de centros de formación de maestros y educación, cuyos participantes analizaron qué futuro deben seguir las titulaciones universitarias encaminadas a formar docentes y educadores.

-¿Con qué expectativas abordó la USC este foro de carácter nacional?

-Pues con expectativas muy positivas, puesto que la convocatoria ha sido un éxito y nos reunimos 102 representantes de 65 centros de toda España, lo que representa un 80% del total si descartamos los centros adscritos.

-¿Se podría decir que Compostela marcará las pautas que ha de seguir la formación de docentes en el futuro?

-Exactamente no, puesto que no sólo abordamos la problemática de Magisterio, sino también la de otras titulaciones como Pedagogía, Psicopedagogía y Educación Social. Además, resulta obvio que algo tan complejo, delicado y trascendente como es la formación de docentes no se puede resolver en dos días. Lo que sí hicimos en este encuentro fue revisar el proceso seguido y las conclusiones de los dos Libros Blancos sobre los títulos citados que están ya en imprenta y en cuya elaboración participamos casi todos durante el pasado curso. Por ello, lo más probable es que en Compostela se cuestionen diversos aspectos que esperamos que la Administración Educativa tome en consideración.

-¿Cuáles son los problemas que suscitan más incertidumbre y más temores para estas titulaciones en la actualidad?

-Las mismas que inquietan a la totalidad de las titulaciones universitarias en función de los cambios que se deben acometer para hacer efectiva la adecuación al espacio europeo de educación superior: la estructura de títulos de grado, que en principio nos equiparará a todos como licenciaturas; también a Magisterio, con lo que se resolverá una antigua reivindicación. El número de titulaciones, que por lo que respecta a Magisterio ha generado cierta polémica respecto a si deben ser las siete actuales con especialidades desde el primer curso, o si deben ser sólo dos de maestro generalista -Infantil y Primaria- con itinerarios de formación más especializada. La adscripción a qué centros y con qué plan de estudios de la formación inicial del profesorado de Secundaria. Todo cuanto concierne a los títulos de Master y al modo cómo se contemple la titulación de Psicopedagogía. Las orientaciones que se derivan para la formación de maestros y pedagogos de las propuestas para debate presentadas por el MEC como su respuesta a la LOCE.

-¿Qué lugar ocupan actualmente los centros de formación profesorado en el sistema universitario español?

-La universidad en la que yo creo no es sólo un centro de formación profesional; aquí se cultiva el conocimiento, aunque no guarde correspondencia con el mundo laboral. Supongo que en algún sitio habrá que hacer eso. Por otra parte, los datos, prolijos, que se recogen en los Libros Blancos citados, evidencian muchas más posibilidades de empleo de las que uno imagina. En lo relativo al prestigio, que no ha de confundirse con poder adquisitivo, ninguna profesión, quizás salvo la de médico, conlleva mayor dignidad que la de maestro.

-La USC cuenta con una facultad de Ciencias de la Educación y una escuela de Formación del Profesorado. ¿A qué atribuye esta duplicidad?

-Verá, la iniciativa pública en educación superior debe acercar su oferta a los ciudadanos sin otra limitación que la de garantizar el máximo rigor científico y el mejor nivel formativo de la misma. En este sentido, la facultad de Santiago y la escuela de Lugo cumplen con su papel.

-¿Y no ve un poco raro que se impartan planes docentes distintos?

-Los planes de estudio de los dos centros no son distintos, pues hay una troncalidad común. Y también ciertos descriptores que todos debemos respetar encada materia, a partir de los cuales cabe la diferencia. Naturalmente, en las optativas no sólo puede sino que debe incluso haber diferencias.

-Los postulados de la Declaración de Bolonia abren un nuevo horizonte para estos estudios, a su juicio, ¿cuál será su futuro?

-Creo que mucho más atractivo. Desde la perspectiva de la formación ésta se abre a la diversidad de Europa, de manera que "el universalismo de campanario", es decir, la idea de estar en el mundo sin renunciar a lo propio que postulaba la Institución Libre de Enseñanza, cuenta con más posibilidades. Y para muestra: los programas de movilidad en los que participan cada vez más estudiantes y profesores. Por otra parte, desde la perspectiva de la oferta de empleo el mercado aumenta y, concretamente, para la formación de maestros se hace mucho más halagüeño.

-¿Y cuáles son sus deseos para el futuro de esta titulación?

-En el régimen interno espero que nuestro plan de estudios mejore: que lo haga en cuanto a la racionalidad de su diseño de manera que se eviten duplicidades innecesarias y tópicos irrelevantes; también en cuanto a su desarrollo, promoviendo la autonomía del estudiante y una evaluación coherente de su aprendizaje. Ya en el ámbito externo, confío en que la sociedad recupere el respeto por las profesiones de ayuda y que reconozca así la necesidad y la relevancia de la acción educativa tanto en las escuelas como en los barrios, ya sea para niños y jóvenes como para personas adultas, en materia escolar o laboral.

-A su juicio, ¿qué lugar pasará a ocupar la escuela universitaria de Lugo en el seno de la USC?

-Espero que no pretenda que haga una especie de ranking, porque eso no es de recibo en materia educativa. Dicho esto, lo que espero es que siga cumpliendo con su deber social de investigar sobre la enseñanza, de formar a maestros y de extender su conocimiento a la comunidad que le rodea. Claro que, para que eso sea efectivo, también la sociedad debería cumplir con su deber moral de estimar y respetar todo ese esfuerzo.

-¿Ve acertado mantener una escuela de formación de docentes en un campus de vocación agropecuaria?

-Considero que los campus excesivamente especializados son empobrecedores como experiencia universitaria.

-Los decanos y directores de facultades y centros de formación de profesores acaban de constituirse como asociación, ¿qué persiguen con esto?

-Entre nuestros objetivos está consolidar la Conferencia de Decanos y Directores como un foro estable de encuentro y debate que actúe como legítimo y sistemático interlocutor de la Administración educativa, y que contribuya a paliar el proceso de desregulación del sistema universitario optando por la solidaridad y la colaboración frente a la competitividad más propia de la iniciativa privada.

Esta entrevista foi publicada no suplemento Campus de El Progreso, o mércores, 24 de novembro de 2004