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Tamar Novas Pita, alumno de la USC y ‘Goya’ al mejor actor revelación

"A mis padres no les entusiasmaba la idea de que aceptara el papel en 'mar adentro"

Tamar Novas Pita
Tamar Novas Pita
  • Ignacio Rodríguez

El alumno de primero de Comunicación Audiovisual de la USC Tamar Novas Pita, también conocido por Javi, el sobrino de Ramón Sampedro, en la película Mar Adentro, áun sigue en una nube después de recibir el pasado 30 de enero el Goya al mejor actor revelación por su interpretación en la última película de Alejandro Amenábar.

 

 -La USC presume de contar en sus aulas con el único universitario con un 'Goya', ¿me dirijo a usted como alumno o como actor?

-[Sonríe] Me da igual. Hágalo como quiera.

-La Academia acaba de galardonarle por su trabajo como actor, pero ¿usted tiene asumido ya este rol profesional?

-Aún no puedo considerarme un actor, porque esto, además de una profesión es un arte y por el hecho de haber interpretado un papel en una película no creo que pueda verme como tal. Entiendo que todavía debo trabajar mucho.

-Agradezco su humildad, pero los últimos acontecimientos apuntan que su futuro pasa por la interpretación.

-Claro que me gustaría llegar a ser un gran actor, pero para alcanzar esa meta tengo que formarme y prepararme bien durante estos años.

-Pero, de momento, imagino que estará ocupado con leer múltiples felicitaciones.

-[Ríe otra vez] Claro que sí. Estos días he recibido muchas tarjetas de felicitación. De Fraga, Pérez Varela, el rector de la Universidad de Santiago, familiares, amigos...

-¿Ve factible compaginar sus estudios con el cine?

-De momento lo he logrado, porque todavía estoy en el primer curso, pero conforme pase el tiempo creo que será complicado, pues en la universidad no es bueno perder dos meses de clase para participar en un rodaje. Mar Adentrome pilló en segundo de BAC y, al final, todo salió bien, pero a partir de ahora ya no lo veo tan claro.

-¿Quiere dar a entender que ahora mismo no aceptaría un papel para otra película?

-Para nada. Ojalá que se acuerden de mí y reciba más propuestas. Mis padres siempre me han orientado hacia la formación y me inculcaron los valores del trabajo. Además, la posibilidad de trabajar en otra película sería un complemento ideal para mi carrera, porque aprendería mucho más durante un rodaje que en varias clases.

-Ya que habla de clases, ¿ha sido muy duro el regreso a las aulas?

-Un poco extraño sí, porque como decía antes, todavía no he acabado de asumir todo esto. Pese a todo, como estas semanas hay exámenes aún no he visto a todos los compañeros, sólo estuve con algunos amigos y muy bien. Si tuviera que ir a clase todos los días sería mucho más duro para mí, pero ahora tengo que preparar los exámenes.

-¿Es igual de brillante en la parcela académica como en la artística?

-[Vuelve a sonreír] Hasta el momento siempre he llevado bien los cursos, pero también es cierto que dejo todo para los últimos días.

-A modo de curiosidad, ¿por qué se ha decantado por quedarse en Santiago y no emprendió la aventura académica en Madrid?

-Siempre me había gustado estudiar Periodismo, pero cuando me enteré de que había una titulación en Comunicación Audiovisual me decanté por esta opción. Es cierto que solicité plaza en la Universidad Complutense y me admitieron. Mi primera intención pasaba por irme a Madrid, porque allí se cuece todo y también podría ir a una escuela de interpretación, pero luego me dio mucha pereza y me quedé en Santiago.

-¿Ha descartado ya la posibilidad de emigrar?

-Para nada. Ahora estoy aquí, pero, a veces siento el gusanillo y me dan ganas de marcharme, porque siempre he sido muy independiente y me gustaría vivir esta experiencia.

-¿La independencia a la que usted alude persiste a la hora de elegir las propuestas cinematográficas?

-Totalmente, pero desde hace muchos años. Mis padres me dan su opinión y me plantean todas las posibilididades, pero yo soy el que decido. Curiosamente, en el caso de Mar Adentro, a mis padres no les encantaba la idea de que aceptara el papel, porque estaban más preocupados por mis estudios.

-Usted reconoció que hasta el momento no ha tenido demasiados problemas para compaginar los estudios con algún que otro papel de interpretación, pero ¿a qué faceta dedica más tiempo?

-Mi primera incursión en el cine fue con un pequeño papel en La lengua de las mariposas, de José Luis Cuerda. Tenía once años y desde entonces no hice nada más en cine hasta Mar Adentro. Esta decisión, que fue consensuada con mis padres, me permitió dedicarle más tiempo a mis obligaciones académicas. No obstante, todas las semanas voy dos o tres veces al cine y también veo películas en DVD... Yo diría que a diario paso tres horas viendo películas.

-¿Tiene algún género preferido?

-No, ninguno en particular. De pequeño me gustaban mucho las películas de ciencia ficción, pero ahora veo todo tipo de producciones.

-¿Y algún actor?

-Javier Bardem, porque es un actor genial y una persona de lo más humilde.

-De momento sólo ha probado la interpretación, pero ¿se siente atraído por la dirección cinematográfica?

-Ya tengo ganas de contar una historia mía. Como actor, interpretas y cuentas una historia ya predeterminada, pero lo que me me gustaría es contar mi propia historia, escribir los textos y participar en todos los procesos de elaboración de una película.

-Sus palabras me recuerdan cada vez más los primeros pasos de Amenábar, ¿lo ve como un referente?

-¡Uf! Amenábar es mucho. Es un auténtico genio, un privilegiado. Él lo hace todo, incluso la música. Es increíble. Claro que me gustaría seguir sus pasos, pero lo veo muy complicado.

-Después de 'Mar Adentro', también tuvo una intervención en la serie 'Siete Vidas', ¿le apetece hacer televisión?

-Sí, es cierto que me invitaron para hacer un pequeño papel en esta serie y todo salió bien. Fue una experiencia muy breve, pero, por ahora, no descarto nada. Ojalá que lleguen más propuestas.

-En la ceremonia de entrega de los 'Goya' usted no llevaba ningún discurso preparado. ¿Significa esto que no se lo esperaba?

-El día anterior pensé en escribir unas palabras, pero luego no lo hice, porque no estaba seguro de que iba a ganar el Goyay no quería que eso fuera un mal presagio.

-Y ahora que ya lo ha conseguido, ¿dónde tiene la estatuilla?

-Todavía no le he buscado un lugar fijo. Por el día lo tengo encima de la mesilla y, por las noches, como tengo miedo de que se caiga, lo coloco en la cómoda de la habitación.

Entrevista publicada no suplemento Campus do xornal El Progreso, o mércores 16 de febreiro de 2005