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Julio Iglesias Redondo , delegado en Galicia de la Fundación Olof Palme

"El colectivo estudiantil es el más solidario y la esperanza de un futuro mejor"

Julio Iglesias
Julio Iglesias
  • Ignacio Rodríguez

El delegado en Galicia de la Fundación Olof Palme y comisario de la muestra fotográfica Yuyanapaq. Para lembrar, que permanecerá abierta al público hasta finales de noviembre en la sala de exposiciones de la facultad de Veterinaria del campus de Lugo, confía en que la dureza de las imágenes que componen esta colectiva, que recuerda trágicos episodios del proceso de violencia sufrido en Perú durante las últimas décadas del pasado siglo XX, sirva para “activar la conciencia de los espectadores”.

La defensa de los derechos humanos es uno de los objetivos prioritarios de la Fundación Internacional Olof Palme, pero ¿en qué medida contribuyen a este fin unas imágenes tan crudas como las que constituyen la muestra ‘Yuyanapaq. Para Lembrar’?
Se pretende narrar de manera gráfica uno de los muchos episodios de extrema violencia vividos en nuestros tiempos. Su finalidad es dar a conocer los rostros del sufrimiento y las pruebes visibles de las injusticias como último gesto de dignificación pública de las victimas que, a través de estas imágenes, claman memoria y justicia. La exposición se bautizó con una bella palabra quechua que significa, además de recordar, despertar. Recordar y despertar son formas de lucidez. Con esta intención apelamos a la capacidad de comprensión y de reflexión del observador, para convocar sus sentidos y sus emociones. En definitiva, su sensibilidad moral.

El proceso de violencia que sacudió Perú en las décadas de los años 80 y 90 del pasado siglo XX supone un periodo histórico desconocido para muchos de los universitarios actuales. Pero, ¿es conveniente que nuestros jóvenes tengan frescas en sus mentes violentas imágenes de este episodio histórico?
En realidad expresan una terrible realidad: la violencia en cualquier tiempo y lugar. Son imágenes instantáneas. El hecho y el gesto ocupan en la cadena del tiempo apenas el segundo en que fueron capturados. Y sin embargo el dolor que reflejan desafía la lógica temporal y espacial, que es el transcurrir y desvanecerse allí, para conquistar el aviso y la denuncia de que nunca más permitamos que vuelva a suceder.

¿Aboga entonces por potenciar los valores democráticos entre la población universitaria?
Por supuesto que sí. Las fotografías que aquí hemos reunido lo demandan. Los rostros de pesar, los cuerpos y los espíritus martirizados, las imágenes de abuso y humillación no son en absoluto retratos de otros, seres ajenos de los que compadecerse unos minutos antes de seguir nuestro camino. Pueden ser nuestro propio retrato si no conseguimos no ser indiferentes ante las ideologías totalitarias y su dinámica de violencia.

¿Sospecha que el colectivo estudiantil vive muchas veces ajeno a la dura realidad social que impera en muchos países?
Intuyo que no, por que sin ninguna duda es el colectivo más solidario. Son la esperanza de un futuro inmediato un poquito mejor.

¿Qué medidas arbitraría para mejorar esta situación?
La única posible: activar nuestra conciencia. No podemos gastar en Europa y EE.UU. 17.000 millones de dólares anuales en alimentos para mascotas y no lograr invertir los 13.000 necesarios para eliminar el hambre en el mundo, como tampoco deberíamos consentir que en la Unión Europea se subvencione con 913 dólares cada vaca de nuestro territorio mientras se destinan sólo 8 a cada persona africana para ayudarla a salir de la pobreza o que la financiación del programa mundial contra el sida o la malaria sea igual a lo gastado durante medio día en la guerra ilegal contra Irak.

¿Entiende que las universidades deberían abandonar la exclusividad de la formación en conocimientos para promocionar más la educación en valores?
Las universidades tienen atribuida una clara función social que obliga a complementar las dos transmisiones: la del saber científico y la de los valores. Para mí, como ciudadano y como profesor universitario, ambos son deberes complementarios e irrenunciables.

¿El concepto generalizado de solidaridad universitaria o universidades solidarias es una realidad o aún permanece en el espectro de la utopía?
Sinceramente, para mí la utopía es, cuando menos, una tendencia, y como al día de hoy no conozco ninguna universidad gallega en el que dicha solidaridad sea seria y real, creo que dichos conceptos aún no alcanzaron en nuestras comunidades universitarias ni siquiera el rango de utopías.

Usted es delegado en Galicia de la Fundación Internacional Olof Palme, ¿qué motivos le llevaron a implicarse en esta organización?
Es un compromiso personal con la memoria de un luchador incansable por la defensa de los derechos humanos.

¿Y qué actividades tiene previsto realizar esta fundación en Galicia a corto plazo?
Pretendemos articular y gestionar desde Galicia un proyecto de cooperación en Tánger similar al que ya gestionamos desde Cataluña en Gaza, con la finalidad de mejorar la calidad de vida de las mujeres y de los jóvenes y evitar así situaciones de marginalidad. Además, también pretendemos desarrollar un proyecto en Bolivia con menores de edad institucionalizados.

Su actividad profesional como docente discurre en el ámbito del Derecho Civil, pero ¿cómo definiría, a grandes rasgos, el ordenamiento jurídico vigente en España?
De una riqueza poco común en los países de nuestro entorno. Nuestra pluralidad de pueblos y naciones es sumamente interesante y enriquecedora, además de un rasgo definidor y distintivo de nuestro Estado.

¿Existe un equilibrio entre los derechos y las obligaciones fijadas para los ciudadanos?
El pleno respeto a los derechos humanos equilibra cualquier obligación.

¿Y qué opina sobre los cambios experimentados en la familia y en la actual normativa que regula la unidad familiar?
Son una simple consecuencia lógica de la libertad. Totalmente respetuosa, además, con los derechos de los demás.

¿Responden estas transformaciones a demandas exigidas realmente por la sociedad?
Sin ninguna duda. Iban en el programa electoral del partido que mayoritariamente ganó las elecciones generales y su obligación ahora es cumplir lo prometido a los electores.

Entrevista publicada no suplemento Campus do xornal El Progreso, o mércores 2 de novembro de 2005