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Manuel López-Rivadulla Lamas

"El 7% de los fallecidos en accidentes de tráfico había consumido alguna droga"

Manuel López-Rivadulla Lamas
Manuel López-Rivadulla Lamas
  • Ignacio Rodríguez

El catedrático de Toxicología de la Universidad de Santiago de Compostela, Manuel López-Rivadulla Lamas, que coordinó en España en proyecto Rosita II, financiado con fondos de la Unión Europea y en el que colaboran centros de investigación de varios países del viejo continente: Bélgica, Francia, Noruega, Finlandia y Almemina, así como estados norteamericanos de Florida, Washington y Wisconsin, confía en hallar en poco tiempo un dispositivo que permita medir con precisión la presencia de restos de drogas en la saliva.

El equipo de investigación que usted coordina ha probado varios dispositivos para determinar la presencia de drogas en la saliva, pero su índice de fiabilidad no ha convencido. ¿Por qué?
Nosotros testamos cuatro de los nueve dispositivos empleados en los distintos países europeos que colaboran en el proyecto Rosita II y es cierto que ninguno de los equipos alcanzó los criterios de fiabilidad preestablecidos y que eran de máxima exigencia. De hecho, sólo se tolera un margen de error inferior al diez por ciento en la identificación y medición de los cuatro grandes grupos de drogas que existen.

¿A qué atribuye los errores advertidos en los cálculos realizados?
Nos propusimos alcanzar una fiabilidad muy elevada. Entonces, aunque algunos equipos sí lograron cumplir los parámetros exigidos a la hora de determinar la presencia de algunas drogas, ninguno de los equipos empleados en los ensayos ofreció una garantía absoluta a la hora de medir los cuatro grupos de drogas. Aun así, esto no puede entenderse como un paso atrás, porque después de cinco años de investigación, las perspectivas son ahora mucho mejores que antes. Nuestro objetivo es lograr un dispositivo para las drogas similar a los etilómetros que emplea la Guardia Civil para determinar la presencia de alcohol en los conductores. No obstante, hasta lograr los alcoholímetros de hoy en día ha transcurrido mucho tiempo. Por ello, es obvio que en el caso de las drogas aún se precisa un mayor desarrollo tecnológico.

¿Pero los alcoholímetros son fiables al cien por ciento?
Absolutamente.

¿Resulta igual de compleja la detección de cualquier tipo de droga?
Para nada. El caso del cannabis es especialmente complicado.

El proyecto Rosita surgió como iniciativa para detectar la posible presencia de drogas en conductores, pero ¿hay algún estudio que corrobore la incidencia directa de este tipo de sustancias tóxicas en la siniestralidad en las carreteras?
En los últimos años, aunque no se han realizado estudios epidemiológicos al respecto, sí se ha podido establecer una correlación directa entre el consumo de drogas y los accidentes. De hecho, algunos informes apuntan a que durante el pasado ejercicio, el 37% de las personas fallecidas en siniestros de tráfico arrojaban una tasa de alcohol superior a la permitida. En el caso de las drogas, la incidencia es menor. Aun así, entre el 7 y el 10% de los fallecidos en accidentes de tráfico habían consumido algún tipo de droga.

Entonces, además del alcohol, las drogas son casi una constante en parte de los conductores?

Es obvio que el consumo de drogas en el contexto social en que nos movemos va en aumento.

¿Y cuál es el objetivo último que persiguen las investigaciones realizadas en el marco del proyecto Rosita?
Se busca ofrecer una alternativa más a los agentes de Tráfico, para que éstos dispongan de un nuevo instrumento, con las mismas características que los alcoholímetros, pero a través del cual puedan determinar con certeza si los conductores están intoxicados o no. Este nuevo aparato también tendría un cierto efecto disuasorio del consumo de drogas entre los conductores.

Las investigaciones desarrolladas hasta el momento se centran en el desarrollo de un dispositivo útil para cuestiones de tráfico, pero ¿podría tener otras aplicaciones?
Por supuesto que sí. El dispositivo para detectar la presencia de residuos de drogas en la saliva no sólo podría aplicarse en los conductores, sino que también sería apto para medir el consumo de sustancias tóxicas entre el personal de un centro de trabajo. En Estados Unidos, este dispositivo ya se aplica en algunas empresas y, en ocasiones, puede suponer la suspensión de una relación contractual. No obstante, como hasta el momento estos aparatos no son fiables al cien por ciento, las autoridades deben garantizar a todas las personas la posibilidad de someterse a un contraanálisis para contrastar el primer resultado.

Usted advierte del incremento del consumo de drogas en nuestro contexto social. ¿Significa esto que los españoles presentan un nivel de adicción superior al de sus vecinos europeos?
En cuanto a la cantidad, el consumo de droga en España es muy similar al registrado en otros países. No obstante, sí hay variaciones respecto a las sustancias tóxicas más demandadas en cada zona. Así, mientras en los países nórdicos existe un mayor consumo de sustancias de tipo anfetamínico, en España, la droga más habitual es la cocaína. El cannabis es un elemento común en la mayoría de los países.

¿Dispone de algún estudio sobre el perfil de los conductores que suelen consumir sustancias tóxicas?
En esta línea de trabajo no se hacen estudios epidemiológicos al respecto. Sin embargo, no resulta complicado advertir, al menos según la casuística encontrada, que la mayoría de los conductores intoxicados responden al perfil de un hombre y, fundamentalmente, joven.

¿Y respecto a las drogas advertidas con más frecuencia?
El cannabis es la droga más consumida, pero con diferencia. Luego, le sigue la cocaína.

En el supuesto caso de que se generalice el uso de dispositivos similares a los etilómetros, pero para las drogas, ¿abogaría usted por establecer niveles de tolerancia?

En el caso de conductores y consumo de droga, creo que habría que caminar hacia la tolerancia cero. Entiendo que no se puede tolerar que una persona que no tiene todas sus facultades ponga en riesgo la vida de otras.

¿Aboga entonces por ilegalizar el consumo de drogas?
Como profesional de la salud, digo que el consumo de drogas no sirve para nada y no debe realizarse, porque daña la salud. Sin embargo, luego está la libertad de cada persona.

Entrevista publicada no suplemento Campus do xornal El Progreso, do 13 de decembro de 2006