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Paulino Martínez Portela, director del Grupo de Genética en Acuicultura (Acuigen) de la Universidad de Santiago

"La acuicultura supone ya el 30% de la producción acuática"

Paulino Martínez Portela
Paulino Martínez Portela
  • Ignacio Rodríguez

El director del Grupo de Genética en Acuicultura (Acuigen) de la Universidad de Santiago, Paulino Martínez Portela, presentará el viernes en Vigo dos novedosas herramientas de genómica, tales como son un microarray con énfasis en genes del sistema inmune y el mapa genético del rodaballo. Éstas han sido obtenidas en el marco de un convenio de investigación con la Xunta de Galicia, el Cluster de Acuicultura y las Universidades de Vigo y Santiago, para la mejora de la producción de esta especie piscícola y que suponen un hito en el desarrollo de I+D en Galicia.

¿Qué beneficios reportará a la acuicultura gallega el diseño del mapa genético del rodaballo?
Varios. Estas herramientas tendrán beneficios directos, puesto que tanto el mapa genético como el microarray posibilitan la identificación de genes directamente relacionados con el crecimiento, la determinación sexual y la resistencia a patologías del rodaballo. Estos avances permitirán hacer una mejor selección genética de la especie, al tiempo que, en el plazo de tres o cuatro años, también supondrán beneficios en la producción industrial. Además de estas ventajas, también destacaría otros efectos positivos para el I+D gallego.

¿A qué se refiere?
Este tipo de proyectos no se puede llevar a cabo sin contar con un respaldo económico importante ni tampoco sin la colaboración de varios grupos de investigación. Este aprovechamiento de sinergias no existía antes en el I+D gallego en acuicultura, que estaba muy atomizado, había muchos grupos, pero pequeños y con poca coordinación entre ellos. Este proyecto fomentó la creación de equipos de trabajo más amplios y con capacidad para afrontar proyectos más fuertes. Además, fruto de este trabajo también surgió la Red Gallega de Biotecnología en Acuicultura, que agrupa a más de 30 grupos de investigación especializados en esta área de investigación. La evolución positiva del sistema de I+D de Galicia se completará si se consigue hacer en la futura Ciudad del Mar una estructura de investigación de excelencia en genómica.

La elaboración de un mapa genético es una tarea compleja, ¿cuánto tiempo han invertido en este proyecto?
El diseño de mapa genético del rodaballo nos llevó en torno a año y medio de trabajo. Partimos de un total de 800 marcadores, una cifra muy elevada, puesto que lo habitual en genética es trabajar con diez o doce marcadores. Para ello tuvimos que construir hasta siete librerías genéticas y  obtenter más de 6.000 secuencias para identificar los marcadores.

Y al final, ¿cuántos marcadores aparecen identificados en el mapa genético del rodaballo?
En el mapa genético se incluyen 300 marcadores perfectamente identificados.

¿Y ya conocen cuáles son sus funciones?
Estos marcadores no forman parte normalmente de genes. Nos sirven de guía para localizar genes de interés relacionados con caracteres productivos. Estamos empezando a aplicarlos, en colaboración con otros grupos de la Universidad de Santiago y Vigo, en un proyecto encaminado a identificar genes de resistencia a la bacteria que produce la furuncolosis en el rodaballo.

¿Contribuirán estas nuevas herramientas genómicas a potenciar la industria del sector y a aumentar su rentabilidad?
Es indudable que la genómica permitirá mejorar la producción del rodaballo, puesto que la selección genética permite lograr peces más grandes y en menos tiempo, lo que abarata sustancialmente los costes. Además, la elección de los reproductores resistentes a patologías evitará también la realización de las campañas periódicas de vacunación.

Dado que las hembras de rodaballo crecen de forma más rápida, lo lógico es pensar que en el futuro no se degustarán individuos machos.
Es posible. Pero esto no sólo ocurre con el rodaballo, sino que también es un hecho frecuente en salmónidos, ya que suele haber un sexo que crece más que el otro. En el caso del rodaballo, la estrategia de reproducción pasaría por cruzar neomachos o machos fisiológicos con hembras genéticas para obtener progenies constituidas por hembras al 100%.

Respecto al sabor, por ejemplo, ¿tendrán las especies cultivadas la misma palatabilidad que las otras?
No tiene porque haber cambio alguno, porque a través de la selección genética lo que hacemos es acelerar el desarrollo de los peces, y esto no tiene porque afectar al sabor.

Y si hablamos de dinero, ¿qué peso tiene la acuicultura en el PIB de Galicia?
La pesca de extracción se ha estancado, en parte, debido a la presión que sufren los caladeros y a las pertinentes restricciones de capturas. Todo ello hace que la acuicultura suponga ya el 30% de la producción acuática y se estima que en el 2020 representará el 50%.

¿Es una simple estimación o ya existen argumentos para pensar en esta transformación del sector?
Antes le hablaba de la sobreexplotación a la que están sometidos muchos caladeros y esto hace que la tendencia sea la de aumentar la producción piscícola en tierra, mediante la progresiva domesticación de especies marinas. Galicia está a la cabeza de la producción mundial de mejillón y lidera el cultivo de rodaballo, que es el que genera más beneficios. No hay que olvidar que Galicia siempre ha estado volcada hacia el mar y ahora tiene que conseguir en tierra lo que antes obtenía mediante la pesca.

Galicia, dice usted, que es el principal productor de rodaballo, pero ¿a cuánto asciende su negocio?
La producción actual está en torno a las 5.000 toneladas al año y el rodaballo se comercializa a unos doce euros el kilo. Haga usted las cuentas... unos 60 millones de euros.

¿Los avances genómicos logrados en esta especie pueden ser útiles para el estudio de otras similares?
Por supuesto. Por ejemplo, si nos referimos al lenguado, que es una especie emergente en Galicia, es indudable que gran parte de la información genética del rodaballo puede aplicarse también al lenguado. Existe pues una transferencia importante de la información genómica.

Entonces, ¿asistimos a una nueva revolución tecnológica?
En el campo de la genética sí. Pues antes se estudiaban los genes de forma individualizada, pero el organismo no es sólo la suma de genes, sino también de su interacción. La genómica permite no sólo analizar miles de genes, sino también su interacción para obtener una visión más próxima a la realidad del funcionamiento del organismo.

El mapa genético del rodaballo es un logro importante, pero el microarray no parece menos relevante.
El microarray es una herramienta de genómica funcional y es más popular que los mapas genéticos, que podrían enmarcarse en la denominada genómica estructural. Los microarrays son utilizados en todos los ámbitos de la clínica y la producción. En humanos por ejemplo se aplican para conocer el perfil genético de un cáncer, y de esta forma disponer de la información precisa para dar el tratamiento apropiado.

Entrevista publicada no suplemento Campus do xornal El Progreso, do 7 de marzo de 2007