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Felipe Casanueva

"Si la obesidad no se controla, el sistema sanitario español quebrará"

Felipe Casanueva Freijo
Felipe Casanueva Freijo
  • Jacobo Rey/AGN

El jefe del servicio de Endocrinología del Complexo Hospitalario de Santiago ocupa desde la semana pasada la presidencia de la SEEDO, la sociedad científica que estudia la obesidad. Una "epidemia" que va a más y que afecta a la salud pero también al futuro de la sanidad pública. Casanueva considera "un honor" ser el primer gallego --es madrileño, pero ha desarrollado su trayectoria profesional en la comunidad-- que entra en el comité ejecutivo de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO). Y encima como presidente. Con todo, el director científico del CIBERobn y catedrático de la USC insiste en que la elección es fruto "del prestigio que la investigación en obesidad está teniendo en Galicia".

¿Ya se ha marcado objetivos en este nuevo cargo?
Vamos a continuar trabajando en las tareas de formación. E intentaremos fomentar el estudio de la obesidad, que abarca desde la biología molecular y celular hasta la investigación clínica. Tenemos grupos que investigan las bases genéticas de la obesidad, el comportamiento de la grasa, la regulación del peso corporal, el gasto energético o el control del apetito, y otros hacen estudios clínicos de posibles nuevos fármacos o nuevas terapias.

¿Queda mucho por investigar?
Teniendo en cuenta que la obesidad es la enfermedad más prevalente en España, ya que afecta al 23% de la población adulta, y que no tenemos ningún fármaco eficaz para combatirlo, pues sí que queda mucho por investigar. Hemos avanzado en el conocimiento de estos temas, por ejemplo en cómo se regula el apetito, pero no tenemos aún ningún fármaco.

¿Es un problema solo sanitario?
Es un problema sanitario, pero que dado el volumen de personas afectadas se ha transformado en un problema social y de administración sanitaria, puesto que en realidad la obesidad no podrá ser controlada solamente por los facultativos y el personal sanitario. Van a tener que intervenir las autoridades y las estructuras políticas de una forma muy fuerte para que la logremos controlar.

¿Es una epidemia?
Es la epidemia mundial. Afecta al 23% de la población adulta en España; eso indica que es una epidemia de grandes proporciones.

¿Hay suficiente conciencia social?
No. Los médicos especializados llevamos muchos años hablando sobre ello, pero todavía hay grandes sectores de la población que no están concienciados. Por eso este tema no está en ningún programa político: la ciudadanía no está presionando para que se aborde de una forma decidida.

¿Qué tal es la perspectiva?
Es de empeoramiento. Sigue creciendo el número de pacientes obesos. No sabemos la velocidad a la que va a crecer porque no hay datos, pero estamos preocupados porque hay una afectación de niños y adolescentes muy alta, y esto va a cambiar el panorama de la medicina. La obesidad genera muchas enfermedades, como diabetes mellitus, accidentes cerebrovasculares o ictus. Y nunca habíamos visto una gran proporción de niños españoles que son obesos. Empezamos a encontrar que estos niños desarrollan enfermedades de adultos, algo que los pediatras nunca habían observado.

¿Qué efectos provoca esto?
La obesidad es una enfermedad silente, va desgastando el organismo sin aparentemente mostrarlo. Por eso los niños y adolescentes obesos de hoy serán obesos de adultos, y habrán estado tanto tiempo con obesidad que eso tendrá un coste personal, pero también sanitario para el sistema muy alto. De hecho, si la línea de obesidad no se controla, el sistema sanitario universal español no podrá resistir y quebrará.

¿Qué le parecen las dietas milagro, como la Dukan?
No creemos en ninguna. Todas las dietas con pérdida de peso espectacular, como la Dukan, cuando se evalúan a los tres años todos los pacientes recuperan el peso.

Pero estas dietas siguen teniendo éxito. ¿Por qué?
Los pacientes quieren algo que les lleve poco tiempo y adelgazar sin dejar de comer y sin hacer ejercicio. Pero cuando van a médicos serios, les dicen que no hay fármacos y que es un componente fundamental la voluntad de cambiar de alimentación e incrementar el ejercicio. Evidentemente a nadie le gusta cambiar su sistema de vida. Pero si una vecina dice que lo ha probado y funciona, pues se van a la línea más fácil.

¿En qué punto se encuentra la cirugía de la obesidad?
Es el único sistema eficaz que se ha demostrado que funciona y que reduce la mortalidad, no solo las enfermedades. Está muy bien, la tasa de complicaciones es muy baja y la de mortalidad en la operación es bajísima, cada vez más. El problema fundamental es que es muy cara, con lo cual tenemos listas de espera muy largas en todos los hospitales que la realizan. Y es un cambio irreversible, tenemos que cortar estómago y hacer conexiones intestinales. Un paciente después de operado no puede decir que no lo quiere y que quiere volver atrás.

Tiene que estar muy seguro, ¿no?
Sí, y tiene que ser una obesidad muy grave. En el CHUS tenemos un programa de cirugía variátrica que funciona muy bien; el paciente es visto por ocho especialistas, incluido un psiquiatra y un psicólogo, y si no pasa estos filtros no autorizamos la operación.

Entrevista publicada no xornal El Progreso, do 6 de novembro de 2011