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Xornal  »  Semana do Cerebro. La enfermedad de las vacas locas

Mónica López Peña: Semana do Cerebro. La enfermedad de las vacas locas


La encefalopatía espongiforme bovina, comúnmente conocida como “enfermedad de las vacas locas”, es una enfermedad del ganado bovino descrita por primera vez en 1987 en el Reino Unido y que ha afectado a la cabaña ganadera de prácticamente toda Europa y algunos otros países. Por si no fuera bastante con las pérdidas económicas que ocasiona, alrededor del año 1994 apareció también en Reino Unido una enfermedad en las personas, la variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, a la que enseguida se relacionó con la enfermedad de las vacas locas.

Estas enfermedades de los animales y las personas tienen una característica común y peculiar: el agente que las causa. Desde siempre se ha dado por cierto que los microorganismos que transmiten las enfermedades tienen que estar dotados de ácidos nucleicos que les permiten multiplicarse. Pues bien, los que se suponen que son los agentes causantes de estas encefalopatías, denominados priones, están formados únicamente por una proteína que además es prácticamente idéntica a una proteína normal del encéfalo. Esta proteína infecciosa, al acumularse en el tejido nervioso, es la responsable del daño y provoca los síntomas que caracterizan estas enfermedades.

Los animales se contagian cuando se alimentan con piensos fabricados a partir de harinas obtenidas del procesado de restos de animales enfermos. Hasta el momento es una incógnita cómo una proteína ingerida con el alimento puede ser absorbida en el intestino sin degradarse y desde ahí alcanzar el sistema nervioso para acumularse y provocar la enfermedad. Se piensa que desde el intestino el prión alcanza el encéfalo por un mecanismo denominado neuroinvasión, a través del sistema nervioso periférico o del sistema linforeticular.

Se sabe que el tiempo de incubación de las encefalopatías espongiformes transmisibles es largo. En las vacas, la media de edad de aparición de la enfermedad es de 4 a 5 años, pero se cree que el contagio se produce a edades muy tempranas. El problema es que no hay medios de diagnóstico de la enfermedad en el animal vivo, y es necesario esperar a que muestren síntomas o bien a que sean sacrificados en el matadero para poder diagnosticar la enfermedad. Sin embargo, sí que son muy efectivos los tests de diagnóstico sobre muestras del tejido nervioso que se llevan a cabo en los animales que se sacrifican.

Las investigaciones actuales en este campo van encaminadas, por un lado, a la caracterización de los priones y a la investigación acerca del modo por el que estas proteínas, tras ser ingeridas, son capaces de ser absorbidas manteniendo sus propiedades y son capaces de alcanzar el sistema nervioso central desde el intestino, y por otro lado a conseguir métodos de diagnóstico eficaces en el individuo vivo, tratamientos y vacunas.

Enlaces relacionados:
http://www.usc.es/neurosci/
http://www.dana.org/edab/baw/index_es.cfm
http://www.dxid.org/semanadocerebro

Mónica López Peña:

Departamento de Ciencias Clínicas Veterinarias da USC