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Laura Sánchez Piñón: Centros de Investigación de excelencia: un reto para Galicia


Las sociedades más avanzadas se están haciendo cada vez más conscientes de la importancia de la ciencia. La ciencia resulta clave para la prosperidad futura, la ciencia supone innovación  y la innovación supone puestos de trabajo.


Actualmente se considera el conocimiento como el elemento diferenciador de las políticas económicas e industriales de los países más desarrollados. De esta manera, las instituciones encargadas de generar nuevo conocimiento, como las universidades y los organismos públicos de investigación, se convierten en los  agentes fundamentales de los sistemas regionales y nacionales de innovación.


Sabemos que la investigación es cara y que las sociedades que quieren ser competitivas deben invertir en la base de su conocimiento. Los gobiernos de la Unión Europea respaldan  las agendas de Lisboa y Barcelona y se han comprometido a alcanzar una media de gasto en ciencia del 3% del PIB para el 2010. Para poder alcanzar esta meta harán falta recursos y el compromiso político de los gobiernos, pero sobre todo harán falta investigadores para desarrollar la investigación científica.  Cálculos realizados apuntan a que para poder cumplir este objetivo serán necesarios 1.200.000 de personas de las cuales 700.000 deberán ser investigadores plenamente formados.

Está claro que la falta de científicos es una de las mayores dificultades a las que se enfrenta la ciencia europea.
En España el gasto medio en I+D representa el 1.1 % del PIB y en Galicia solo llega al 0.8 % del PIB regional, con un fuerte peso del sector público (alrededor del 65%). Si tenemos en cuenta que en el sector público son las Universidades (alrededor del 80%) las que ejecutan la mayor parte del gasto en I+D, nos encontramos con un sistema claramente desequilibrado. 

Cualquier política de futuro debe invertir estas dos tendencias : mayor inversión del sector privado en I+D  y mayor diversificación de la inversión   en el sector público. Para abordar estos retos será necesario desarrollar en Galicia nuevos espacios de creación de ciencia e innovación en torno a los sectores de alta tecnología (biotecnología, nanociencias, genómica, tecnologías de la información), sectores clave para la creación de nuevos empleos en la sociedad del conocimiento.

Estos nuevos espacios serían los llamados “Centros de Investigación de Excelencia”,  lugares donde se desarrolla la ciencia de vanguardia en líneas de gran multidisciplinaridad y con potencialidad de atracción para el desarrollo de nuevas empresas , como está empezando a ocurrir en Comunidades como Cataluña, Valencia , El Pais Vasco o Andalucía. En Galicia se podría hablar de la “Paradoja Gallega” que como la conocida  “Paradoja Europea”  alerta sobre falta de relación entre el nivel científico gallego/ europeo y el aprovechamiento que de éste se realiza por parte del sector productivo para mejorar su competitividad y aumentar el nivel de innovación. Estos Centros constituirían polos de atracción para científicos (gallegos y extranjeros) , que hoy por hoy no tienen cabida en las saturadas Universidades gallegas y que actualmente están emigrando a entornos más atractivos. La sociedad debe atraer y motivar a los científicos y ofrecerles el entorno donde puedan desarrollar ciencia de calidad , que indudablemente redundará en mejoras de la calidad de vida entendida en su sentido más amplio : salud y bienestar social.  La implantación de estos Centros en áreas estratégicas es una oportunidad que no debería desaprovecharse si Galicia apuesta por subirse al tren de la Sociedad del Conocimiento.

Laura Sánchez Piñón:

Artigo publicado en 'El Correo Gallego' o día 7 de xuño de 2005